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19 de septiembre: 41 años del terremoto de 1985 y 9 del sismo de 2017, dos tragedias que cambiaron a México

Colaboración de Juan Manuel Gámez

Este 19 de septiembre quedó marcado nuevamente en el calendario nacional por la memoria de dos de los terremotos más devastadores registrados en México: el ocurrido en 1985, hace 41 años, y el de 2017, hace nueve. Ambos ocurrieron exactamente el mismo día, pero con 32 años de diferencia, y provocaron miles de víctimas, daños millonarios y una transformación profunda en la manera en que el país enfrenta los desastres.

El 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 horas, un terremoto de magnitud 8.1 sacudió al país. Su epicentro se ubicó frente a las costas de Michoacán, a una profundidad aproximada de 15 kilómetros. El movimiento fue percibido principalmente en el centro, sur y occidente de México, pero la Ciudad de México sufrió algunas de las consecuencias más graves debido, entre otros factores, a las características de su suelo y a la vulnerabilidad de numerosas construcciones.

De acuerdo con cifras del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), el terremoto de 1985 dejó alrededor de 6 mil personas fallecidas, más de 30 mil heridos y aproximadamente 150 mil damnificados. Se contabilizaron 30 mil viviendas destruidas y más de 60 mil con daños, mientras que las pérdidas económicas fueron estimadas en alrededor de 4 mil 100 millones de dólares.

Sin embargo, la cifra de víctimas mortales de 1985 ha sido motivo de controversia durante décadas. El Instituto de Geología de la UNAM señala 3 mil 192 fallecimientos en sus registros históricos, mientras que CENAPRED utiliza una cifra oficial de aproximadamente 6 mil. Otras estimaciones históricas han planteado números superiores, por lo que no existe una cifra única aceptada para determinar el total real de víctimas.

La tragedia no terminó con el primer movimiento. La noche del 20 de septiembre de 1985, un segundo terremoto de magnitud 7.6, con epicentro en la costa occidental de Guerrero, volvió a golpear la región y provocó el colapso de estructuras que ya habían quedado debilitadas por el terremoto del día anterior.

32 años después volvió a temblar un 19 de septiembre

El 19 de septiembre de 2017, exactamente 32 años después del terremoto de 1985, México volvió a sufrir un terremoto destructivo.

A las 13:14 horas, un movimiento de magnitud 7.1 tuvo su epicentro aproximadamente 8 kilómetros al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla, a una profundidad de 51 kilómetros. El sismo afectó principalmente a Puebla, Morelos y la Ciudad de México, además del Estado de México, Guerrero, Oaxaca y Tlaxcala.

El saldo registrado por CENAPRED fue de 369 personas fallecidas: 228 en Ciudad de México, 74 en Morelos, 45 en Puebla, 15 en el Estado de México, seis en Guerrero y una en Oaxaca.

El impacto económico también fue considerable. CENAPRED estimó las afectaciones del terremoto de 2017 en aproximadamente 62 mil 99 millones de pesos; otra tabla oficial de impacto socioeconómico registra 61 mil 880.4 millones de pesos, debido a diferencias metodológicas y de actualización de las cifras.

El mismo documento de CENAPRED contabilizó para 2017 alrededor de 281 mil 560 personas damnificadas, 182 mil 797 viviendas afectadas, 4 mil 321 escuelas dañadas y 214 hospitales y unidades de salud afectados.

Puebla, una de las entidades más afectadas

El terremoto de 2017 tuvo una relación particularmente importante con Puebla debido a que su epicentro se localizó dentro del estado, cerca de Chiautla de Tapia.

De acuerdo con CENAPRED, 45 personas murieron en Puebla como consecuencia del movimiento. Municipios de la Mixteca y otras regiones del estado registraron daños en viviendas, iglesias, escuelas, infraestructura pública y edificios históricos.

La cercanía del epicentro también convirtió al sismo de 2017 en un recordatorio de que los terremotos destructivos no necesariamente tienen que presentar magnitudes superiores a 8 para ocasionar graves consecuencias: la profundidad, la distancia al epicentro, el tipo de suelo y las características de las construcciones también determinan el nivel de afectación.

La coincidencia del 19 de septiembre

Que dos grandes terremotos hayan ocurrido un 19 de septiembre con 32 años de diferencia convirtió esta fecha en una de las más recordadas en la historia reciente de México.

Pero especialistas han señalado que esto no significa que septiembre o el 19 de septiembre sean fechas en las que exista una mayor probabilidad de que ocurra un terremoto. CENAPRED explica que los sismos no pueden predecirse ni ocurren por temporadas. La coincidencia de los grandes movimientos registrados en septiembre constituye un fenómeno histórico y estadístico, no una regla geológica.

Del desastre de 1985 nació una nueva cultura de prevención

Uno de los cambios más importantes derivados de la tragedia de 1985 fue el fortalecimiento de la protección civil y de los mecanismos de alertamiento sísmico.

CENAPRED señala que después de los daños provocados por aquel terremoto comenzaron a desarrollarse sistemas para detectar rápidamente los movimientos y advertir a la población. De ese proceso surgió el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), desarrollado y operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico.

Actualmente, el sistema utiliza sensores distribuidos principalmente en las costas del Pacífico para detectar las primeras ondas de un terremoto y determinar si existe riesgo para determinadas ciudades. La alerta sísmica no predice un sismo: el movimiento ya comenzó cuando los sensores lo detectan. Lo que permite es aprovechar la diferencia entre la velocidad de propagación de las comunicaciones y la de las ondas sísmicas para ofrecer algunos segundos de oportunidad en determinadas zonas.

México recuerda, pero también se prepara

Este 19 de septiembre de 2026, a 41 años del terremoto de 1985 y nueve del sismo de 2017, México realiza el Segundo Simulacro Nacional 2026, con la participación de las 32 entidades federativas.

El ejercicio está programado para las 12:00 horas, con diferentes hipótesis de sismo dependiendo de la región del país. En la zona centro se plantea un escenario de magnitud 7.7 con epicentro en Tehuacán, Puebla, como ejercicio preventivo.

La fecha también comenzó con un acto solemne en el Zócalo de la Ciudad de México. A las 7:15 horas, la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó el homenaje a las víctimas de los terremotos de 1985 y 2017, con el izamiento de la Bandera Nacional a media asta.

La conmemoración de este 19 de septiembre no solamente recuerda a quienes perdieron la vida, sino que mantiene vigente una de las principales lecciones de ambas tragedias: los sismos no pueden evitarse ni predecirse, pero la preparación, la prevención y una respuesta adecuada pueden reducir sus consecuencias.

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